Educación Ciclista en Cuba: una conversación pendiente.

Motivos para desarrollar un Programa de Educación Ciclista en Cuba.

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Muchas de las personas que hoy utilizan la bicicleta como medio de movilidad aprendieron a hacerlo desde la infancia, quizás como un hobby que no esperaban se convirtiera en algo más. Otros hemos aprendido ya pasados los veinte años, como una solución tardía al problema de la autonomía y la movilidad en una ciudad donde el transporte no es muy amistoso. Lo cierto es que, hayamos aprendido o no de niñxs, lo que sabemos sobre la bici y su uso pasa más por lo intuitivo que por lo reglamentario. Y es que algo nos ha faltado: educación ciclista en Cuba.

Los límites del auto-aprendizaje 

En mi caso, comenzar a aprender fue una experiencia llena de tropiezos. No tenía ni idea de cómo escoger una bici que se adaptara a mis necesidades y, por algún motivo, pensaba que debido a mi estatura y sexo, lo mejor para mí era andar en una bici pequeña, quizás una de esas 20 plegables. Finalmente, me decidí por una 26 de paseo que hoy cambiaría por una MTB 29, pero no tenía forma de saber cuál experiencia iba a preferir si nunca antes había montado una bicicleta de ningún tipo.

Aprender a montarla fue más fácil de lo que pensaba. Claro, ya tenía la bici, a mi padre de instructor, y las calles vacías de Santos Suarez para que nadie me viera cayéndome. No descubrí hasta hace muy poco que por ser mujer nadie me inculcó que la bici podía ser un medio de movilidad para mí (sobreprotección quizás, machismo definitivamente), pero aprender siendo adulta me ayudó a no sentir la presión de tener que cumplir con las expectativas de nadie: al final todo el mundo esperaba que no me lo tomara en serio o fracasara. Para los hombres, la experiencia es diametralmente opuesta. De ahí que la mayoría de mis amigos sepan montar bicicleta, incluso aunque no la usen como medio de transporte, y la mayoría de mis amigas no sepan o no la usen en lo absoluto.

Para los choferes de autos, los ciclistas son un incordio, una molestia en la vía con la que deben lidiar, y a los que no respetan mucho. En cambio, los que montamos bici nos encontramos en diferentes situaciones, lo mismo desconocemos nuestros derechos en la vía, violados muchas veces por lo vehículos automotores, o de igual modo incumplimos con normas básicas del tránsito que nos ponen en situaciones de peligro.

Por otra parte, en Cuba carecemos de una infraestructura básica para la bicicleta, desde la existencia de un carril solo para ciclos, hasta la exigencia a los ciclistas de tener un conocimiento básico sobre las leyes en la vía.

Por todas estas razones desde Citykleta queremos impulsar la educación ciclista en el país, comenzando por La Habana.

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Un Programa de Educación Ciclista en Cuba por la seguridad de todos

Tener que pasar cursos, tanto teóricos como prácticos, y obtener una licencia para manejar carros, camiones o motos es algo que tenemos perfectamente normalizado. Sabemos que no comprender del todo las leyes del tránsito o cómo funciona nuestro vehículo puede ponernos en peligro. Sin embargo, cuando se habla de la bicicleta como medio de transporte no parecemos darle la misma importancia a dominarla responsablemente.

En Citykleta queremos que las personas amen montar bicicleta en la ciudad, pero también queremos que lo hagan de forma segura. Es por eso que deseamos impulsar un programa de educación ciclista que, no solo trate de aprender a montar bicicleta, sino que, enseñe a las personas cómo andar en la ciudad, adquirir una mayor cultura ciclista y estar mejor preparado en la vía.

En otros lugares del mundo se ha comprendido la educación ciclista como una necesidad, tanto como parte del desarrollo sostenible, como para salvaguardar vidas. Una sociedad más educada en cualquier tema, es una sociedad mejor preparada para afrontar retos. En el caso de Cuba, disminuiría accidentes tránsito, mejoraría la circulación de ciclos en la ciudad e impulsaría a las personas a usarla con más frecuencia.

Una vez más regreso a mi experiencia personal. Cuando comencé a usar la bici, vivía pendiente de todo lo que había aprendido de manera informal, y el «siempre ve bien pegada a la derecha» se me quedó grabado a fuego. Por supuesto, este es el consejo que te dan en una ciudad donde las ciclovías no existen y por tanto, quienes usamos la bici hemos normalizado que prácticamente no pertenecemos a la calle. Curiosamente (o no tanto), seguir al pie de la letra esas leyes no escritas del ciclismo urbano en La Habana no me salvó de ser atropellada por una van, cuyo chofer aseguró no me vio. Y aunque me gustaría pensar que fui una excepción, lo cierto es que a este tipo de experiencias nos exponemos a diario cuando falta la educación ciclista, y la no menos importante y urgente infraestructura para hacer del ciclismo urbano una actividad completamente segura.

 

Ciclista por La Habana Vieja, por Jeremy Saunders

Educación ciclista para romper barreras

Organizaciones sin fines de lucro como Pro Velo en Bélgica, Bike New York y The League of American Bicyclists en Estados Unidos, u otras en Latinoamérica, como EduBici en Perú, han sido espacios exitosos donde se han desarrollado programas de educación ciclista que a largo plazo terminan por beneficiar no solo a quienes montan bici.

Este tipo de organizaciones busca que tanto jóvenes como adultos aprendan a usar su bicicleta responsablemente. También brindan solución a problemas de movilidad, dan autonomía y empoderan a quienes usan la bici, en busca de una mayor igualdad y sostenibilidad ambiental. Además, sus programas contribuyen a disminuir sesgos de género y racismo, de forma que la bicicleta se convierte en una herramienta para romper barreras. Muchos de estos programas también priorizan llevar la cultura ciclista y el uso de la bici a barrios marginalizados donde este medio no suele tener gran protagonismo. De este modo la bicicleta puede convertirse en una forma de superación.

Sus cursos brindan toda la información necesaria para recorrer la ciudad en bicicleta con la mayor seguridad: por dónde empezar (si aún no sabes montar), cómo estar bien equipadx, cuáles son las mejores prácticas, prevenir los robos, cómo posicionarte en la vía, entre tantas otras cuestiones que a menudo se desconocen, o abruman a quien aún no se ha decidido a montar por primera vez. 

La lección para quienes, como nosotros, soñamos y trabajamos por que exista un programa de educación ciclista en Cuba es que, para que sea realmente efectivo debe crearse de cara a las posibilidades de cada cual y a la diversidad de necesidades y objetivos. Que sea accesible y gratuita para todo el mundo es un primer paso.

 

2012 National Women’s Bicycling Summit, por Maureen McGinnis

Educación ciclista para compensar la falta de infraestructura en Cuba

Para crear un programa de educación ciclista en Cuba pensar en nuestra realidad. Muchos de los programas que nos han servido de inspiración se realizan en ciudades donde existe una mayor relación con la bici, a través de infraestructura, y recursos, y un mayor entendimiento por parte de las autoridades y el gobierno de este medio de transporte. Nosotros debemos educar de acuerdo a este contexto. Por ejemplo, hace años en las calles principales de La Habana existían carriles para bicicletas o ciclovías, pero estos hoy ya no existen, de modo que no es posible hablar de esta estructura en la vía cuando enseñas a alguien a montar bicicleta en nuestra ciudad. Este es uno de los tantos peligros que fueron superados en otros países, pero en Cuba persisten, por lo que la educación debe ser aún más primaria e intensa.

También es necesario educar a los conductores de vehículos automotores, que muchas veces no respetan a quienes montamos bici y nos privan de nuestro derecho a la vía. Es importante crear consciencia sobre esto para que los conductores aprendan a convivir con las bicicletas. El desarrollo de una cultura ciclista será más fácil de alcanzar cuando todos estemos estemos involucrados.

 

Calle Neptuno, La Habana, por Jeremy Saunders

Por una Cultura Ciclista sin estigmas de género

En Latinoamérica existen estigmas machistas alrededor de la bici, y Cuba no es una excepción. La cantidad de mujeres que usan la bici como medio de movilidad está marcada por mitos y sesgos de todo tipo: «las mujeres no saben manejar», «la calle es muy peligrosa para las mujeres», «te van a arrebatar la bici», «si sales con esos shorts vas a llamar mucho la atención», «para moverte en bicicleta por La Habana tenías que haber aprendido de niña», «¿después quién le va a dar mantenimiento a la bici?» son solo algunas de las tantas frases que tenemos que escuchar y que a muchas nos frenan.

Otra organización que nos inspira a realizar nuestro programa es Bikegees en Alemania, un proyecto que enseña a mujeres a montar bicicleta y de esta forma rompen la brecha de género que existe respecto este medio de transporte, y contribuye al empoderamiento de los sectores más vulnerables en el país. Además, este programa prioriza a mujeres refugiadas y desplazadas que llegan de países con fuertes estigmas machistas; al enseñarles a usar este medio de transporte, les dan una herramienta de empoderamiento que les permite tener autonomía.

Un programa de educación ciclista sin perspectiva de género no sería efectivo porque necesitamos aprender que la bicicleta es para todo el mundo. Si las mujeres tenemos un espacio donde aprender, sin presiones, sin exigencias y tratadas sin condescendencia, la bicicleta puede convertirse en un medio de transporte mucho menos inalcanzable para nosotras. Las mujeres montan bici tan bien como los hombres. Que todos montemos bici es necesario para crear una sociedad más justa e igualitaria.

 

Programa de Educación Ciclista de Bikeygees

¡Participa al primer Programa de Educación Ciclista en Cuba!

Como parte del Pop-up Citykleta, estaremos impartiendo clases de forma presencial. De momento, el curso será solo para principiantes, aunque en un futuro pretendemos desarrollar más iniciativas no solo para aprender a montar, también para reparar bicicletas, preparar instructores y conocer el código vial.

Las clases para aprender a montar que lanzaremos desde Pop-up Citykleta será una prueba piloto que tentativamente se realizarían los viernes, a partir del 26 de noviembre, hasta el 17 de diciembre. Estas no solo te ayudarán a aprender a montar bicicleta, también te enseñarán a hacerlo de forma segura, y te brindarán nociones básicas de mantenimiento. Las clases tendrán componentes teóricos y sobre todo prácticos, para no quedarnos con dudas y aprender encima de la bici.

Por otra parte, junto a estas clases, estaremos desarrollando una plataforma virtual, Edukleta, que lanzaremos posteriormente y estará disponible para todos aquellos que deseen aprender. En un primer momento, las clases serán solo para principiantes, pero también desarrollaremos nuestro programa pensado en quienes ya dominan más sobre la bici.

¡Decídete a montar!

A través de nuestra página web puedes realizar las inscripciones para las clases desde ya. Si no tienes bici, Citykleta puede ofrecerte una. Si hay una en tu casa o tienes quien te preste la suya para aprender, mejor aún. Lo únicos que necesitas hacer es dejarnos tus datos y necesidades. De que aprendas, nos encargamos nosotros.

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Como proyecto de bicicletas sin ánimo de lucro, nos urge adoptar la forma de PDL para conseguir un espacio y canalizar recursos que nos permitan reanimar las actividades, clases, servicios e iniciativas pensadas para los residentes en La Habana. Mientras tanto, Citykleta y el sitio web citykleta.org están en construcción. Deséanos suerte :)

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